Este articulo es el resultado de una conversación con una estudiante de la Formación Aplicada en Ecopsicología: Ecotuning Training. Ella planteaba con cierta frustración y tristeza, como pareciera que la ecopsicología privilegiara nuestra reconexión con lo más que humano, olvidando tal vez el foco en las relaciones humanas.

Esta prioridad se puede evidenciar en grandes dosis de activismo que observamos en diferentes frentes, como las luchas por los derechos de los animales, de los ríos, de la emergencia climática, en esencia, en una implicación activa por los derechos de la madre tierra en general.  Pero pareciera que esto a costa de haber olvidado en la ecopsicología las interacciones entre humanos, en donde siguen fortaleciéndose relaciones de poder y sometimiento.

Y bueno, me parece muy importante enfatizar que en el corazón de la Ecopsicología, está el estudio de las relaciones con todos los seres vivos y sensibles de nuestro universo, y el impacto de estas relaciones en nuestra psique y nuestra salud. Y es esta conciencia de interdependencia y pertenencia en la trama de la vida, lo que nos otorga una nueva visión y función como especie.

Podríamos decir entonces que la Ecopsicología es una disciplina que se focaliza en las relaciones, puesto que sabemos que un ser humano autosuficiente, separado, solo, es un ser humano herido, infeliz y que no participa en la continuidad y regeneración de la vida.

¿Cuáles son entonces, estos niveles de relación de los que nos ocupamos desde la Ecopsicología?

  1. En un primer nivel, desde una mirada de adentro hacia afuera, vemos las relaciones internas del ser humano.

Aquí nos ocupamos de nuestra propia capacidad de regeneración, reforestando nuestros espacios internos.  Iluminamos nuestras relaciones internas entre nuestros diferentes yoes psíquicos, como también las relaciones sistémicas entre nuestros órganos, y entre el alma del mundo interno individual con el inconsciente ecológico o el anima mundis que emerge en nuestro interior.

Entonces podemos saber más del relacionamiento con nuestros propios animales, vegetales y minerales internos, y toda la vida de milagros que allí funcionan.

En este nivel nos relacionamos con nuestra diversidad interior, fortaleciendo los bordes internos que nutren nuestro ser. Armonizamos las relaciones con nuestros propios ciclos, con nuestra propia esencia cómo ser vivo singular que hace parte de una trama mayor que nos sostienen y a la que alimentamos.

 

  1. En un segundo nivel están las relaciones en horizontal con los otros seres.

Entendiendo en este nivel horizontal las relaciones entre humanos, nuestros hermanos y hermanas de especie que necesitamos aprender ahora más que nunca a vernos y respetarnos en nuestra singularidad e igualdad de valor.

Y está también en esta horizontalidad, las relaciones con lo más que humano, con nuestros hermanos y hermanas animales, vegetales, minerales. Con ese otro que nos acompaña en la trama de la vida y con quien nos apoyamos recíprocamente para nuestra evolución y nuestra permanencia en la tierra.

 

  1. En un tercer nivel está la relación con la Tierra, quien nos ha maternado hasta nuestra existencia como lo expresa Rozsak.

 

Una relación de hijos e hijas con su madre, quien ha estado allí brindándonos su cuidado y su nutrición a nuestra psique, a nuestro cuerpo, a nuestra alma, para continuar en el proceso evolutivo, hacia una conciencia mayor cuya función es mantener y regenerar la vida.

 

  1. Y en un cuarto nivel relacional, podemos sentir la gran relación que tenemos con el cosmos.

Con los multiversos que conocemos, recordamos, soñamos e intuimos.

Tener la experiencia corporal, emocional y cognitiva de que hacemos parte de algo más macro, qué tal vez no lo percibamos en el cotidiano, pero que estamos allí siendo parte de un movimiento cósmico, que nos remite a un tiempo profundo, en donde somos consientes de una fuerza mayor que materna a la tierra, que nos materna a nosotros.

 

Hablar de Ecopsicología es hablar de relaciones que sanan la psique humana al servicio de la vida, es enfocarnos en la reconexión y en la conciencia de interdependencia como camino a reparar  la ilusión de separación que nos duele y no nos posibilita un camino de co-evolución desde el pegamento del amor.