En el presente artículo compartiré la experiencia del Programa de Huertas Familiares Terapéuticas (HFT) desarrollado por la Fundación CLANA (Camino de la Naturaleza) en alianza con Koru Transformación Instituto de Ecopsicología Chile – Colombia y la ONG Buenos Vecinos. En este programa han participado familias de las ciudades de Valparaíso y Santiago de Chile en el contexto del confinamiento sanitario global.

El programa consiste en un acompañamiento integral para instalar huertas en los hogares y comunidades, como estrategia de afrontamiento al estado de crisis sanitaria que afecta a los niños, familias, escuelas y comunidades de nuestros territorios.

El objetivo del programa es fortalecer el estado de salud, la calidad de vida y el sentido de la comunidad en las familias participantes.

FUNDAMENTOS

Estamos atravesando por un momento crítico en la historia de la humanidad, tras la pandemia global del COVID 19 surge la necesidad imperiosa de  replantearnos nuestros estilos de vida y buscar formas saludables que nos otorguen un estado de equili brio y salud ecosistémica. En esta búsqueda y respondiendo a la emergencia fue que cambiaron mis planes de viajes del trabajo de promoción de la ecopsicología que realizamos en Koru Transformación y me puse al servicio local en mi querida ciudad natal en Valparaíso, Chile.

Me gusta dejarme llevar por las sincronías y ofrecer mi trabajo a quienes logran ver en el marco de la ecopsicología una respuesta a las necesidades de sanación del presente, ya que nos reconecta en lo profundo con la psiquis de la tierra, en cuya matriz se aloja el psiquismo de nuestra especie y la capacidad de vida y regeneración de nuestros ecosistemas.

Así es que, una vez que asumí que mi estadía en Valparaíso sería más larga de lo esperado, me enfoqué en nutrir las raíces que me conectan a esta tierra y me comprometí en una aventura con la Fundación CLANA, y comenzamos a soñar un programa absolutamente emergente, vivo y transformador, que cada día nos sigue sorprendiendo por el impacto que ha generado esta alianza de unión entre la ecopsicología, la agroecología y los saberes ancestrales que inspiran el proyecto que fuimos levantando en el transcurso de estos meses.

Un poderoso equipo se conformó, lleno de entusiasmo, fraternidad, ya quienes agradezco profundamente la experiencia generada. Tres hombres conformamos el equipo corazón, Gabriel Bernal creador de la Fundación Clana, con un nutrido recorrido como practicante chamánico y conocedor de la cultura Muisca de Colombia, contamos también con la presencia de Eder González especialista en agroecología y quién escribe, aportando con mi experiencia en el campo de la ecopsicología.También nos acompañó virtualmente en forma permanente Edilberto Mendoza de la Fundación Ingibia desde Colombia, quien nos guiaba con su sabiduría y rica experiencia en educación ambiental, así como varios colaboradores en distintos momentos del proceso cómo Katherine Olivares educadora y directora de la Escuela Bosque de Laguna Verde y Kenya Kalfhed, estudiante de psicología.

Hechas las presentaciones, analicemos el contexto de la crisis sanitaria, que por su naturaleza global se expresa en forma de fractal por todas las comunidades del planeta, pero es especialmente crítico en los países en vía de desarrollo, en que los niveles de pobreza y desigualdad impactan en las bases comunitarias, experimentando estados de vulnerabilidad e incertidumbre en el ámbito laboral y sanitario. Muchas familias han tenido que buscar la manera de satisfacer sus necesidades básicas, y los niños, las niñas y sus familias tienen que adaptarse a las condiciones de confinamiento y aislamiento social.

Sumado a lo anterior, la exposición mediática y el control social provocan en la comunidad estados de estrés y desequilibrio, afectando sus estilos de vida y condiciones de salud física y mental. Naturalmente todas estas condiciones afectan al organismo humano y provocan  respuestas del sistema inmunológico frente a los riesgos ambientales.

Proponemos que las estrategias preventivas, educativas y terapéuticas en salud familiar pueden facilitar las condiciones para recuperar un estado de armonía y equilibrio con nuestros entornos de vida, y esto incluye a la naturaleza.

Desde la ecopsicología consideramos que el malestar de nuestra civilización, en último término responde a la percepción de sentirnos separados de la naturaleza, y en este sentido, desde la ecopsicología buscamos desarrollar la conciencia de ser parte y expresión de la misma.

 

La Huerta Terapéutica.

Para armonizarnos con los ciclos naturales es necesario recordar el vínculo ancestral con la tierra y el alimento. Así es que decidimos aunar esfuerzos para resaltar la fuerza sanadora de la huerta, entendiendo que cuando se trata de las personas y de su amor por la naturaleza, la relación entre los seres humanos con la naturaleza, es una herramienta muy efectiva de ecoterapia. Las huertas y jardines son parte de nuestro espacio vital inmediato y de nuestro hogar, pero no siempre nos relacionamos con ellos, ni comprendemos su potencial terapéutico como fuente de bienestar.

El huerto como herramienta terapéutica también es conocida como Terapia Hortícola, se utiliza en países de todo el mundo obteniendo grandes resultados en el trabajo con personas con necesidades especiales. Las iniciativas realizadas se han llevado a la práctica principalmente en centros educativos, culturales y hospitales bajo la supervisión de terapeutas profesionales. Pero estos beneficios también pueden trabajarse desde un huerto familiar.

El mundo de la huerta en toda su diversidad lleva los efectos curativos de la naturaleza hasta nuestra casa para que nos expresemos desde ellos de forma creativa. No en vano nos alimentan y abastecen en forma ecológica de productos alimenticios, estos son espacios multifuncionales.

Constituyen instrumentos terapéuticos que podemos utilizar con mucho acierto para respaldar la curación de determinadas enfermedades físicas y trastornos psíquicos; para preservar nuestra salud y prevenir enfermedades; para favorecer que los niños y niñas se hagan adultos sin alienarse de la naturaleza, y para aportar a nuestros mayores una vejez con más calidad de vida.

Un programa de Huerta Terapéutica se elabora de forma específica e individualizada adaptándose a las necesidades de cada persona/familia/comunidad y nos permite generar diversos beneficios, por ejemplo:

Beneficios cognitivos:

– Promueve el pensamiento de diseño y la planificación.

– Favorece un análisis ecosistémico y la toma de decisiones.

– Mejora la concentración y aumento de la capacidad de atención.

– Produce un incremento generalizado del funcionamiento cognitivo.

– Desarrollo la capacidad creativa y la inteligencia estética. 

 

Beneficios Psicológicos:

– Mejora el estado de ánimo.

– Mitiga la depresión.

– Evidencia disminución de la ansiedad y del estrés, y de comportamientos conflictivos.

– Desarrolla la autoestima, la satisfacción y el sentimiento de logro.

– Aporta al manejo de la frustración y de la ira, desarrollando la paciencia y la responsabilidad.

– Hay un incremento de la sensación de bienestar.

 

Beneficios Físicos:

– Incrementa la respuesta inmunitaria.

– Desarrolla la motricidad fina y gruesa y la coordinación ojo-mano. 

– Reduce la presión sanguínea.

– Reduce el ritmo cardíaco. 

– Propicia el aumento de endorfinas. 

– Hay una estimulación sensorial completa (vista, oído, tacto, olfato y gusto).

– Adquisición de hábitos alimenticios saludables y reducción de la obesidad. 

– Oxigenación celular

 

 

Beneficios Sociales:

– Aumento de la participación e interacción social, así como de la autoestima relacional.

– Mejora de la cohesión del grupo.

– Estímulo de patrones saludables de funcionamiento social.

– Construcción de propósito, etc…

 

Revisemos a continuación  algunos conceptos y enfoques que fundamentan esta propuesta:

 Salutogénesis

La Salutogénesis, término que acuñó el médico y sociólogo Aarón Antonovsky en las últimas décadas del siglo XX, significa, en esencia, Génesis de la Salud. La salutogénesis trae en sí, una nueva mirada, un nuevo paradigma en lo que a la salud se refiere, y surgió como contraposición a lo que durante los últimos siglos la medicina tuvo como vector hegemónico: la búsqueda de la enfermedad, el origen de las dolencias: la “Patogénesis”. Y mientras la visión patogénica se pregunta por qué nos enfermamos, la Salutogénesis se pregunta cómo podemos mantener la salud, o si existen fuentes de salud en cada individuo.

Según los parámetros de la Salutogénesis deberíamos enfocar nuestra mirada en las personas que tienen y mantienen una buena inmunidad durante una pandemia.

Crecemos en una sociedad que no nos enseña o instruye en el autocuidado integral. Nos hacemos dependientes de otras atenciones y esperamos que sólo “los que saben” nos den opciones, consejos, ¡su energía!, para sanar nuestros desequilibrios.

 

Ecopsicosomática

La alienación de la naturaleza es un importante factor que influye en la aparición de enfermedades y trastornos, la cual se explicaría en que una parte de la persona es cercenada al ser privada de lo que necesita para el funcionamiento del organismo. El origen de muchas enfermedades es más fácil de comprender cuando no solo nos ocupamos de las influencias negativas que se ven, sino también de aquellas influencias positivas y necesarias para la vida y propias de la naturaleza de las que carecemos.

Clemens G. Arvay (2016) propone trabajar en la “ecopsicosomática”, como una disciplina que reconocería no solo que el cuerpo y la psique constituyen una unidad, sino que además ambas mantienen relaciones extremadamente complejas con respecto al medioambiente y la naturaleza. Cuerpo, psique y medioambiente natural componen, por tanto, una unidad mayor y más evolucionada y están igualmente unidas entre sí de modo indisoluble formando parte de un sistema ecopsicosomático.

Algunos psicólogos afirman que trabajar la autoestima es ahondar en el egosistema o motivación dirigida por el ego. Desde esta perspectiva proponen trabajar la autocompasión, lo cual implica  profundizar en el ecosistema o en una motivación más prosocial, no tanto dirigida hacia sí mismo.

La predominancia de la motivación por el ecosistema ofrece ventajas, no solo para el grupo sino también para el individuo, ya que mejora la salud física y psicológica. Además, hay investigaciones recientes que sugieren que cuando las personas tienden a buscar no sólo su propio interés, sino también el respeto, el apoyo y la compasión hacia los demás, paradójicamente consiguen una mejor satisfacción de sus propias necesidades fundamentales y experimentan mayor bienestar.

 

Psico-Neuro-Inmunología

El sistema inmunitario es la base de nuestra salud; y sus respuestas constituyen uno de los fenómenos más complejos del cuerpo humano. En este sentido, las influencias de la naturaleza son agentes indispensables para el buen funcionamiento del sistema inmunitario y todo el organismo humano.

El cuerpo humano está modelado en unión con la naturaleza y trabaja, desde la aparición de nuestra especie, en interacción con ella. Por tanto, no solo somos parte de la naturaleza, sino que también esta es parte de nosotros. Las fronteras son difusas, el ser humano no acaba en la superficie de la piel sino que se extiende en innumerables procesos de contacto e interacción con el entorno.

Existe una emergente disciplina científica que se llama psico-neuro-inmunología, que también nos inspiró en el desarrollo del programa de la Huerta Familiar Terapéutica, ya que su fin es investigar cómo influye la psique sobre el sistema inmunitario y viceversa, de qué modo el sistema inmunitario actúa sobre la psique. El sistema nervioso es aquí el mediador entre el cuerpo y la mente.

Tanto la mente, el sistema inmunitario y la naturaleza son tres pilares que constituyen una red funcional que debe entenderse como perteneciente al conjunto. Médicos y psicoterapeutas podrían aplicar este conocimiento, al entender al ser humano como parte del sistema naturaleza, con el que está vinculado desde el origen de las especies, y también a la naturaleza como parte del ser humano, formando recíprocamente una unidad funcional.

Aproximaciones Ecopsicológicas al trabajo con la Huerta Familiar Terapéutica (HFT)

Desde una perspectiva ecopsicológica la huerta es uno de los espacios de sanación por excelencia ya que nos permite conectar con la conciencia de los ciclos del tiempo y de la vida. Activa el sentido de asombro y cuidado de la vida. Nos hace parte de un ciclo mayor de coexistencia con toda la red de la vida. Facilita la exploración y conexión con los ciclos estacionales como arquetipos que permiten interactuar con procesos psicológicos y de evolución de la conciencia.

La huerta familiar también facilita la construcción de un propósito común, tanto cuando se realiza a nivel comunitario como familiar. Permite la organización y el trabajo colaborativo, es todo un proyecto que transforma la vida cotidiana al interior del hogar.

Cuando trabajamos redes de huertas familiares facilitamos el intercambio de saberes, experiencias, semillas y alimentos. Y este sentido se comienza a regenerar la relación de las familias con la tierra y la comunidad, con un sentido de reciprocidad y colaboración en su relación con la naturaleza y todos sus elementos.

La huerta activa el sentido de asombro y el cuidado de la naturaleza. Facilita la exploración y conexión con los ciclos estacionales como arquetipos que permiten interactuar con procesos psicológicos y de evolución de la conciencia.

El Programa

La ciudad de Valparaíso, como muchas ciudades de América Latina  ha presentado una tendencia estructural y persistente de registrar altas cifras de precariedad y cesantía. El último registro entregado el año 2019 por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), presenta una tasa de desempleo del 10.7%. Este escenario desfavorable, se complejiza más con los numerosos incendios que afectan a la comuna, la cual ya es catalogada como “comuna crítica” proclive a estas catástrofes, dada la extensión del uso de suelo de carácter forestal ubicado fundamentalmente en la parte alta de la ciudad (CONAF, 2011).

Con la actual contingencia del virus COVID-19, resulta necesario mantener la existencia de vías autosustentables que propicien la adquisición de alimentos saludables, por lo que asegurar la funcionalidad y mantenimiento público del huerto,  no solo cumpliría con este objetivo, sino además fomentaría el compromiso comunitario al contar con una red de apoyo colaborativa que fomenta la economía circular de los vecinos del sector.

El programa se originó en el apoyo que la Fundación CLANA venía trabajando en el ámbito de la Educación Ambiental y la agroecología en la Escuela Bosque de Laguna Verde. Se buscó la mejora de tecnologías en la Escuela Bosque como huerta comunitaria demostrativa, y el énfasis se puso en el apoyo con materiales para la implementación de las huertas familiares, construcción de un vivero para semillas y plantiles, confección de fichas técnicas y material educativo, ciclo de charlas regenerativas, acompañamiento familiar en terreno, talleres vivenciales de Agroecología, Ecopsicología y Permacultura, y la generación de una comunidad de aprendizaje virtual con encuentros e intercambio de materiales por las redes sociales.

Debido a la imposibilidad de realizar encuentros presenciales por las medidas de control frente a la pandemia, se decidió como estrategia general promover los huertos familiares en casa, con el propósito de generar una red de familias que pudiesen encontrarse en forma presencial una vez que las condiciones de salud pública los permitiera.

El modelo pedagógico propuesto es el aprendizaje transformativo en acción, basado en el aprendizaje experiencial, el diálogo de saberes y la transdisciplinariedad.

Para la consecución de los objetivos se desarrolló una metodología participativa, promoviendo la colaboración de todos los implicados, fomentando una participación responsable en la atención a la comunidad. Los usuarios serán los protagonistas, favoreciendo su desarrollo personal y aprendiendo conocimientos y valores fundamentales para su inclusión social, sintiéndose así partícipes del proyecto en todo momento.

Los objetivos co-construidos fueron los siguientes:

Objetivo General

Fortalecer el estado de salud, la calidad de vida y la resiliencia comunitaria en las familias participantes, mediante el acompañamiento en los procesos de diseño e implementación de Huertas Familiares Terapéuticas, desde el enfoque de la agroecología y la ecopsicología, frente al contexto de contingencia social y sanitaria.

 

Objetivos Específicos

– Revincular a las familias y comunidades con el cuidado y manejo de la huerta como fuente de nutrición ecopsicosocial.

– Integración de personas, familias y comunidades en torno a ciclos de capacitaciones en agroecología teórica y práctica para el levantamiento de huertas y espacios comunitarios.

– Promover en las participantes el autocuidado y la salud integral de sus comunidades y territorios.

– Fortalecer en los participantes su  estado de salud, desde la conciencia de ser parte y expresión de la naturaleza.

– Apoyar a las familias participantes en el tránsito hacia un estilo de vida sostenible y regenerativo a nivel familiar y comunitario.

– Desarrollar habilidades de acompañamiento y facilitación de Huertas Familiares Terapéuticas.

– Fortalecer en las familias participantes el vínculo con el territorio, el sentido de comunidad y la resiliencia comunitaria.

– Guiar y apoyar procesos de reintegración de las personas con actividades psicosociales y agroecológicas.

 

El proceso:

Se trabajó por fases determinadas por diferentes metas que los usuarios se comprometieron a cumplir durante el proceso.

Las fases definidas fueron las siguientes:  Diagnóstico participativo del territorio, capacitación de monitores, evaluación familiar, planes de vida, diseño de huertas, implementación, seguimiento y evaluación.

Se implementó una comunidad de aprendizaje que contempló los siguientes espacios formativos: jornadas de capacitación, charlas temáticas, comunidad virtual y foros, mentorías familiares, jornadas de intercambio de experiencias, recursos audiovisuales y cartillas técnicas.

Las actividades buscaron potenciar el aprendizaje como método para la mejora del entorno cercano, el medio ambiente, la comunidad, adquisición de valores sociales, la cooperación y la transmisión de conocimientos intergeneracionales. Con ellas se quiere promover los valores del aprendizaje servicio con la puesta en funcionamiento de huertos urbanos.

 

 

Paralelamente recibimos la invitación de la ONG Good Neighbors para implementar el programa en el sector del cerro Ramaditas,  cuyos pobladores sufrieron un incendio el 24 de diciembre del 2019, el cual afectó a gran parte de los residentes del sector, cuyo registro se estimó con cientos de damnificados. Actualmente un gran porcentaje de  las  familias del sector, carecen de empleos formales las cuales deben recurrir a trabajos de cuenta propia específicamente en el comercio ambulante. Esta situación ya se presenta como un escenario de precariedad, cuya realidad se ha intensificado aún más dada la reciente pandemia que afecta significativamente el estado laboral de cada familia, las cuales dependen de las ventas obtenidas en espacios urbanos, que desde la implementación del estado de cuarentena y los protocolos de distanciamiento social en la ciudad, no han podido repuntar en una estabilidad de sus ingresos.

Considerando lo anterior, se buscó apoyar a las comunidades de los cerros afectados por el incendio  (Cerro Rocuant, Cerro San Roque y Cerro Ramaditas), potenciando el funcionamiento y mantenimiento del  huerto comunitario conocido como “La Jardinera”, levantado en el sector del Cerro Ramaditas por la Organización Social Comunitaria “Movimiento Ceniza”.

El programa se inició buscando fortalecer y apoyar el funcionamiento  y mantenimiento de la huerta comunitaria creado por la organización social “movimiento ceniza”, utilizando   una metodología participativa para promover la colaboración y participación responsable de la comunidad.

Se propuso capacitar a los vecinos del sector que participan en “la jardinera” sobre conocimientos agroecológicos y ecopsicológicos, vinculándolos con un funcionamiento de huerta comunitaria bajo un rol terapéutico para las y los participantes. Estas capacitaciones buscaron formar monitores competentes para el acompañamiento familiar bajo una labor educativa.

Consecutivamente, se entrega implementos vinculados con la siembra, cuidado y cosecha de hortalizas, con una especial preocupación de generar conciencia sobre el tránsito hacia un estilo de vida sustentable y regenerativo a nivel comunitario.

De esta experiencia, recibimos el llamado de Good Neighbors Santiago, para compartir este programa con un grupo de 20 Mujeres de la Municipalidad de Cerro Navia, con quienes se realizaron jornadas presenciales y módulos virtuales,  compartiendo metodologías para implementar en sus hogares, huertas verticales y lombricomposteras cómo iniciación al trabajo con la HFT en un entorno urbano.

 

Resultados

Algunos de los beneficios sociales generados por el programa son los siguientes:

  • Creación de redes Comunitarias.
  • Formación y refuerzo de líderes vecinales.
  • Sentido de pertenecía con el territorio.
  • Generación de hábitos sustentables.
  • Reducción de gasto alimentario en el presupuesto familiar de los participantes.
  • Reducción de basuras a partir de la separación de residuos.
  • Obtención de compostaje a partir de la separación de residuos.
  • Recuperación de suelos, prevención de basurales e incendios.

El modelo de los Huertos Familiares Terapéuticos se encuentra en pleno desarrollo y ha generado mucha expectación e interés comunitario en lo sectores en los que se ha implementado.

En términos generales todas las experiencias realizadas tienen como hilo conductor el trabajo personal, siendo la huerta una mediadora de procesos de sanación y trabajo interior a nivel personal, familiar y comunitario. Hemos promovido el intercambio de saberes y la realización de mingas, como una manera de fomentar la colaboración, intercambio de saberes, semillas, experiencias y la soberanía alimentaria.

En cada una de las sesiones, tanto presenciales como virtuales, hemos procurado incorporar rituales, trabajo corporal, danzas, meditaciones y reflexiones que ayuden a los participantes a reconocer en el trabajo con la huerta diversas metáforas sobre sus procesos psicológicos.

Esto a partir del trabajo con  los arquetipos de los elementos de la naturaleza, como el fuego, tierra, aire, agua y la energía, así como los ciclos estacionales que nos invitan a reconocer en nuestra vida la influencia y el potencial de autoexploración que propician cada una de las estaciones, reconociendo tanto a nivel interior como exterior los procesos que sostienen la vida en nuestras primaveras, veranos, otoños e inviernos internos. En este sentido incorporamos la rueda de la medicina, como un dispositivo muy importante para entender la generación de vida y bienestar en nuestra relación con la tierra.

También hemos puesto énfasis en el rescate de las sabidurías ancestrales, de culturas indígenas y chamánicas como una manera de reconectar a nuestras comunidades con los saberes olvidados en la cultura occidental que nos vinculan con la sabiduría de la naturaleza como modelo maestro.

Bibliografía

Arvay, Clemens G. 2016. El Efecto Biofilia. El poder curativo de los árboles y las plantas. Ediciones Urano, Barcelona.

Davis, S. 2008. La horticultura como terapia: principios y práctica. Binghamton: Prensa de productos alimenticios.

Ibarra, JT, J. Caviedes, A. Barreau y N. Pessa (Eds). 2019. Huertas familiares y comunitarias: cultivando soberanía alimentaria. Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago, Chile. 228 págs.

Kausas, Susana; Nieves, Enrique. 2004. La Huerta Familiar. Desarrollo Ambiental, IMM. 2004.

Pereira, Claudio y Ríos Marian. 2019. Salud Ecológica y Bienestar Regenerativo. Libro académico en el marco de la Formacicón Internacional en Ecopsicología Aplicada: Ecotunning Training.

 

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Doctor in Communication, Social Change and Development of the Complutense University of Madrid. Spain. Master in Anthropology and Development. University of Chile and Psychologist at the University of Valparaíso. Psychotherapist and Primal Dance Teacher certified by the School of Transpersonal Integral Psychology. Academic of the Department of Social Sciences of the University of Antofagasta. Ecopsychologist, Coach and Facilitator of Transformation Processes from a Regenerative approach. Specialized in Transpersonal Integral Psychology and Psychodrama for the facilitation of groups. Presents Research Lines in the fields of Ecopsychology, Regenerative Cultures and Social Psychology. Co-founder Koru Transformation and coordinator in Chile of the International Ecosystem Facilitation Diploma (DIFE) in Gaia U Latina. Representative in Chile of the International Ecopsychology Society. Director of the Chilean Institute of Permaculture. Specialized mentor GAIA University. Member of the team of the International Program in Ecovillage Design (EDE) of GAIA Education (UNESCO) and Ecoescuela El Manzano.